La oficina de Vicente era grande, con un ventanal que la hacía muy luminosa. El escritorio estaba frente al ventanal y él estaba trabajando. Cuando vio entrar a Andrea, dejó los documentos que tenía en la mano.
—Llegaste.
Andrea se acercó y vio una frase escrita en la pared junto a la puerta. Defender la justicia, sin temor a las dificultades. Las letras estaban hechas de un tablero tridimensional rojo, que contrastaba un poco con la decoración de la habitación, pero sorprendió a Andrea. De repe