—Sí, esta "mala suerte" me viene perfectamente.
Mientras tanto, Julieta esperaba que Miguel la acompañara a casa de los Hernández.
Pero después de dejarla, se marchó en su coche.
Al volver a la villa, Miguel encontró la casa vacía y oscura, señal de que Andrea no había regresado.
Apretando los dientes, usó el teléfono fijo para llamarla.
Andrea, ya lista para dormir después de su rutina nocturna, contestó medio dormida.
Al oír la voz de Miguel, el sueño se esfumó por completo.
—Andrea, quiero ve