Miguel le pasó el agua, y Julieta, al tomar la taza, aprovechó para sujetar su mano.
Miguel no se apartó, simplemente la miró.
— Miguel, sé que no lo has tenido fácil últimamente. Tu salud aún no se ha recuperado y ya tienes que volver al trabajo. Ahora Andrea se ha divorciado de ti, no cuida ni de tu madre ni de tu hijo. Yo quiero compartir estas cargas contigo.
Julieta bajó ligeramente la cabeza, como si quisiera decir algo más pero se contuviera.
Miguel entendía lo que quería decir.
La gente