Ser llevado a la comisaría por algo así ya era bastante humillante, y ahora además lo exponían públicamente como un hombre casado.
Julieta bajó la cabeza, avergonzada, mientras Miguel se enfurecía.
—¿Y qué si estoy casado? ¿Acaso un hombre casado no puede tener una relación? ¿Existe alguna ley que diga que la infidelidad matrimonial es un delito que requiera cárcel?
Los dos policías intercambiaron miradas pero no dijeron nada.
Poco después, otro policía entró y les susurró algo al oído antes de