Micaela Stevens.
Despierto cegada por la deslumbrante luz blanca que es tan malditamente brillante que siento que he perdido el sentido de la vista y ahora estoy sumergida en una encandilante nube que me envuelve y me mantiene flotando mientras me eleva al más allá.
—Esta despertando — Si no me equivoco es la voz de mi querida suegra.
—Solo esperemos que Agranog no le haya freido el cerebro… — Esa si no la distingo.
—Callate Alexa!!! Si no vas a seguir todo al pie de la letra hablaré con Baltaz