Había usado el color que mejor me sentaba: marrón.
Llevaba un vestido largo con mangas marrones de red que fluían con gracia. El escote era ligeramente profundo, pero no desagradable. Un solo colgante de diamante y aretes a juego completaban mi look, y mi maquillaje estaba hecho a la perfección.
Mientras Nina preparaba a las cachorras, la pequeña Belén llevaba un vestido marrón, y las otras dos niñas vestían vestidos blancos.
Querían combinar conmigo, y me encantó.
Al salir de la habitación con