Tragué saliva porque no era una buena señal y no quería que sintiera su olor. Tenía que distraerlo, desviar su atención de ella.
—Alfa Elian, se supone que debes cuidarla cuando estás con ella —acuse.
—Solo aparté la mirada por un segundo y se había ido... —murmuró.
En el momento en que me di cuenta, su atención volvió a estar en mi hija. Intenté apartarla, pero a estas alturas, la cosa se estaba poniendo demasiado seria. Podía sentarme con él o hacerme a un lado para agarrar el colgante y poné