Nora estaba recostada en su mullido sofá, con el teléfono pegado a la oreja, charlando con la persona al otro lado de la línea. Su voz era animada, sus palabras fluían con un ritmo vivaz mientras reía y gesticulaba con la mano libre.
El suave resplandor de la lámpara a su lado iluminaba su rostro con una luz cálida, resaltando su brillante sonrisa y sus ojos centelleantes.
"Escúchame con atención, porque solo lo diré una vez", la voz de Nora era baja y ronca, con un tono de amenaza latente.
"No