Gloria esperó la llegada de Mara.
Su asistente, Emma, coordinó todo los movimientos necesarios para traerla de emergencia. No tenía idea para qué su hijo la necesitaba, simplemente actuó.
Y aunque si tenía fe en los remedios de la antigua curandera, no creyó en que pudiera sanar esas terribles heridas a su nuera.
―Señora, su consuegra está exigiendo informes sobre el paradero de la joven señora ―dijo la rubia asistente.
Gloria se sintió más agotada. Pensó en la manera de como explicarle sin alt