Los primeros días fueron incómodos.
Pero conforme pasaron los días, Helena se sintió bastante distinta al compartir, en el apartamento, todas las comidas con Russell.
Los platillos fueron del mismo nivel que se sirvieron en la mansión, pero al comer, bajo la mirada oscura como la obsidiana, de él, fue bastante íntimo.
Luego de la comida, pasó el resto del día encerrada en la habitación, no fue sofocante, pero le fue bastante aburrido.
Y por las noches…
Helena levantó la vista de su plato, y Rus