April la vio irse ignorando lo último que trataba de decirle, era entendible que tuviera miedo no obstante su extraña renuencia ahora le parecía sospechosa.
—Así que no estás enferma, eh.
Ella dio un bote en su lugar por la sorpresa de aquella voz detrás de ella.
Se dio la vuelta y encontró a un hombre rubio casi del mismo tamaño que Rich. Él la miraba con sorna claramente divertido por su reacción.
— ¿Quién eres tú?
— ¿Eso importa? vengo a cuidar de ti.
— ¿Y se puede saber que he hecho yo para