Wild.
Y que bien lo llevaba, el hombre era salvaje en la cama como ningún otro con el que hubiera estado antes.
Rich dio la vuelta en la cama arrastrándola con él colocándola encima para luego dedicarse a mimarla acariciando las ondas de su cabello rubio sin mediar palabra alguna.
Cinco minutos después Katra se levantó de encima de él buscando con la mirada su ropa, no podía permanecer por más tiempo ahí tendida aunque se sintiera en absoluta tranquilidad.
¿Qué pensaría Amedea de su desaparició