Unas semanas después
Melissa abrió sus ojos mirando, sintiendo que se había acostumbrado demasiado a aquella situación, sin embargo, la chica simplemente se hundió un poco más entre las sábanas, al menos, hasta que las náuseas la obligaron a correr hacia el baño.
La chica vomitó agradeciendo estar completamente sola en aquella habitación y se cuestionó como cada mañana cuánto tiempo conseguiría esconder los malestares de su embarazo. Melissa limpió sus labios antes de voltearse para lavar su bo