Dolía, dolía, tanto que ella no era capaz de saber exactamente qué lugar de su cuerpo dolía más, se abrazó a sí misma como pudo preocupada por su vientre mientras agradecía que la hubiesen lastimado en cualquier lugar que no su vientre. Abrió los ojos cuando se dio cuenta de que ya ni siquiera era de día. Tragó con fuerza mientras trataba de encontrar algún modo de no sentirse tan asustada.
«Nuestro cachorro está bien, no dejaré que le hagan daño»
Melissa lloró de alivio ante aquellas palabras,