ZARCO
Me detengo frente a la puerta del apartamento de Victoria, mi corazón latiendo con fuerza. Tomo una respiración profunda y toco suavemente. La puerta se abre y allí está ella, la mujer más hermosa que he visto. Victoria lleva una pijama de seda azul que resalta su figura esbelta y su piel suave. Sus ojos brillan con una mezcla de nerviosismo y alegría, y su cabello cae en suaves ondas sobre sus hombros.
—Hola, Zarko —dice ella con una sonrisa tímida—. Pasa, por favor.
Entro, sintiendo el