VICTORIA
Entra en mi lentamente, mientras mis piernas se aferran a su cintura y mi boca a la suya mientras me expande. Siento un fuego en mi pecho que me arde pero me dejo llevar de la sensación de llenura cuando su polla conquista cada centímetro de mi interior.
—Zarco—musito cuando lo tengo todo adentro.
—Victoria, te siento tan bien.
No puedo decir nada porque inicia con las estocadas furiosas que me mueven las tetas de arriba, abajo, la sensación de calor se extiende por todo mi ser y gimo