Capítulo 66: Patrones malditos.
—Tú… —frunció el ceño Adalet—. ¡NO HARÉ NI UN CARAJO! ¡ESTOY SUCIA, ME SIENTO PEGAJOSA Y LLENA DE TU AROMA, ES IRRITANTE! ¡Estoy desnuda y no… no quiero hacerlo así! —gritó la hembra, desesperada y humillada. Sus manos estaban apretadas en puños sobre la mesa, temblando de rabia.
Zefor, a unos pasos frente a ella, se quitó la camisa de manga larga y, en un instante, se la lanzó a la cara.
—Cúbrete. Si haces bien el trabajo, te dejaré tomar un baño en los termales de la manada.
—¿Termales? —