—¿Lo vez, Luna?, has caído en tu propio engaño. Dices porqué no hablamos de mi marca m@ldita, y después que ni siquiera has tenido tiempo de nada —dijo ese macho en tono burlista—. Hmm, eres una hembra mentirosa e indecisa —añadió él, mientras dos de sus dedos comenzaban a penetrarla lentamente.
—¡AH, SUFICIENTE! ¡BASTA ZEFOR! —gritó ella, pero su voz salió más aguda y temblorosa de lo esperado.
Él levantó la mirada, y arqueó una ceja.
—Soy el Rey Alfa, Luna. Abre las piernas como una li