Capítulo 45: Cuando me toques, pensaré en él.
Ese macho se quedó inmóvil por unos segundos, ante el pedido de su hembra.
—¿Tan caliente estás, Luna? ¿No habías dicho que no querías que te lo haga?, quizá termine preñándote —soltó él en tono burlón—. A mí no me molestaría. Puedes darme cinco o diez cachorritos más, si quieres. Pero, ¿es por tu amante, no?
—¡Por la diosa! ¡¿Ya vas a empezar con eso?! —gruñó ella. Desviando su mirada, no quería aceptarlo, el hecho de que su cuerpo ya estaba ardiendo de deseo, que necesitaba sentirlo a