Malcon se quedó sin palabras.
No era común que alguien se ofreciera de esa manera.
Se acercó lentamente, sintiendo la intensidad de su mirada. Su instinto le decía que había más en Korina de lo que parecía.
—No estoy acostumbrado a usar mi don de esta forma —le murmuró ese macho, dudando por unos segundos.
—A veces hay que arriesgarse para obtener lo que se desea —respondió ella, su voz casi un susurro y… Provocativa.
Con un movimiento ágil, Malcon mordió su cuello, y el poder de su don