Capítulo 147: No eres mal padre, Alfa.
Dentro de ellos, sus lobitos internos despertaban con un aullido prematuro, una explosión de energía que parecía romper las cadenas del miedo y la debilidad.
El aura dorada que los envolvía se expandió, iluminando la oscura cueva con un resplandor cálido y protector.
La energía salvaje en sus interiores, los impulsó a moverse con agilidad nueva, a escalar las paredes resbaladizas con fuertes zancadas, y buscar una salida segura.
Alaric, ahora un pequeño lobo prematuro, saltó con la ayud