Falco se acercó.
—Aún no termina —dijo el brujo, tranquilo. Alzó una mano… Todas las piedras se volvieron a mezclar, formando una esfera en su mano, una que vibraba ligeramente—. Ahora… tu marca.
¡Él la lanzó contra la espalda de esa hembra!
BUUUUF~
Korina se sacudió. Todo su cuerpo se tensó… ¡El símbolo maldito apareció!
Se grabó en su piel como una espiral de líneas afiladas. En el centro, una joya negra. Las marcas se hundieron hasta la carne, y la sangre corrió, bajó por su espalda,