Capítulo 144: Falsa inocencia.
Alfa Zefor miró por encima del hombro a su hembra.
—Que no salga por nada del mundo —sentenció—. Si es necesario, pónganle guardias en la puerta. ¡Y que los médicos vengan ya!
—¡Sí, mi Alfa! —respondió el guardián, corriendo escaleras abajo.
Zefor se acercó a Adalet, inclinándose hacia su esposa.
—Te lo ruego… quédate aquí. No quiero arriesgarte otra vez.
Ella alzó la mano, tocando su mejilla.
—Tráelos de vuelta, Zefor… a todos. A Draven, a Alaric… y a ese hijo tuyo, si sabes dónde