16. Espabila
Erika Stuardo
No podía pensar con claridad, sólo me mantuve trabajando en silencio, preparando todo, terminando de servir la cena y organizando la cocina. Wilo, a mi lado me miraba preocupada, podía sentir al lobo de Víctor, como al mismo, tratando de enlazarse conmigo, pero los bloquee, como a todos los demás, solo me concentre en trabajar.
Por suerte, no pude ver cómo esa hembra alfa se refregaba y coqueteaba, tan descaradamente con Víctor y como él, la dejaba disfrutando de sus atenciones. P