Alex
Nunca me han gustado las despedidas.
No me considero un hombre sentimental, pero las despedidas y yo tenemos un historial bastante amargo, por eso cuando Evelyn se aferró a mi, mi Luna, a la que ahora le debo lealtad y me susurro que me mantuviera con vida, todos los recuerdos del pasado, esos en dónde mi padre yacía moribundo y me decía casi esas mismas palabras, regresaron a mi mente.
No puedo distraerme, me digo sacudiendo la cabeza, si en verdad quiero mantenerme con vida debo estar al