Evelyn
El camino hacia la manada lo hacemos en silencio y más alertas que nunca.
El sol aún está bajo cuando comenzamos a movernos. Las botas pisan la tierra húmeda, las ramas crujen, y el viento corre entre los árboles como si supiera que llevamos algo prohibido en el alma.
Caminamos en formación cerrada, en silencio. Y aunque Leonard no me suelta la mano, no dejo de notar cómo algunas miradas me atraviesan desde atrás.
No son hostiles, claro que no. Los guerreros han demostrado su lealtad, p