Leonard
El amanecer apenas rompe el horizonte cuando me acerco al río. Mis manos tiemblan, no por el frío, sino por el peso invisible que llevo en el pecho. Me arrodillo frente al agua, y por un segundo, veo mi reflejo distorsionado. No soy el mismo de antes. No desde que vi a Evelyn, no desde que sentí su alma atrapada dentro de esa sombra.
La daga cuelga de mi cinturón, vibrando como si tuviera vida propia. La desenvaino y la observo. Hay un fulgor en su filo, como si reaccionara a algo que s