Capítulo 160: A salvo.
La libertad se sentía diferente cuando habías sido un prisionero, meditaba la loba blanca mirando el cielo del amanecer en aquel pueblo al que habían llegado de paso para descansar, y ahora mismo ya se hallaba sobre el tren para llegar a Paris. La brisa otoñal acariciaba el rostro de Génesis con gentileza. El canto de las aves que ya emigraban en grandes grupos ante la llegada inminente del invierno, era como una música sueve y gentil para sus oídos. El cielo celeste se miraba tan limpio como e