Capítulo 159: Una luz de esperanza.
Las lluvias no habían parado desde su llegada junto a Génesis, y el agua que caía desde el cielo ya había hecho mella en las muchas goteras de aquella descuidada mansión perteneciente a su familia desde hacía siglos. La vieja gloria de los Salvatore parecía eternamente perdida, y mirando aquel retrato al óleo de su madre en el estudio privado, sentía que su cabeza le daba vueltas. Niccolo se sentía devastado; completamente agotado y agobiado, lo que había hecho con Génesis era una atrocidad, y