Capítulo 149: La crueldad de los humanos.
Jenica se había quedado de pie abriendo sus ojos con gravedad. Por su culpa…
—Los cazadores…llegaron… — musitó Jenica escuchando disparos dentro del convento.
Regresando a toda velocidad al interior de aquel lugar, la monja vampiresa se horrorizo al mirar a un par de monjas que la habían acompañado en sus oraciones matutinas, sangrando muertas en el suelo. El hedor de la sangre fresca les llegó a sus fosas nasales, y un hambre feroz se reflejo en sus ojos verdes que tornaron rojizos, pero negán