Capítulo 103: Príncipes.
—Son tres mil dólares, espero que sea suficiente. — dijo tajante el lobo negro, no dispuesto a soltar aquel anillo.
El viejo vendedor sonrió. — Es todo suyo, caballero. —
Alejándose del puesto ante la mirada curiosa y sorprendida de Mihai y Jhon, Artem observó con sumo cuidado aquella sortija. No tenía ninguna duda, ese anillo era idéntico al que tenía su madre, el mismo anillo con el cual la había enterrado. No podía estar equivocado.
¿Por qué una joya idéntica estaba en aquel pueblo? No pudo