11. Dulces y amargos recuerdo 1/2.
Eran las cinco de la tarde cuando llegamos a casa. Dayron se quedó en su despacho y yo fui directo a la habitacion, donde se encontraba mi mejor amiga.
—¡Carol! —corro hacia ella y la abrazo.
—Siento no haber estado mucho tiempo contigo estos días.
—No importa, ahora estás aquí.
—Bueno ¿cómo te has sentido con Dayron?
—Estamos bien. Las cosas fluyen poco a poco.
—Me alegra mucho escuchar eso. Él te quiere, al fin y al cabo eres su mate Roni.
—Lo sé. ¿Carol me puedes explicar mejor el tema de lo