Ok, hasta aquí llegó mi paciencia, parece que por las buenas no hay caso, supongo que tendrá que ser por las malas, y con eso en mente, dejo que Raikus asome en mi rostro, dejando su presencia a la vista en mis ojos, y eso pone en alerta a los vampiros a nuestro alrededor, sobre todo al rey y a su hija.
-Es suficiente, mi paciencia está al límite, y si no pueden entender lo que estoy diciendo mientras aún mantengo el control de mi lobo, será mejor que mis guerreros y yo nos vayamos.
-¿Estás loc