Sorprendiéndome completamente, coloca su puño sobre su corazón y baja la cabeza a modo de respeto para luego clavar rodilla en tierra. Aún con su cabeza baja, su voz se escucha fuerte y clara.
-Todos tenemos derecho a guardar nuestros secretos, en tanto y en cuanto no afecten a los demás. Su secreto no era algo que nos afectara de forma negativa, es más, podría considerársele un motivo de alegría y puedo comprender su miedo, su reticencia a se abierta al respecto, y por eso mismo es que, en el