Capítulo 82°

-¿La Diosa? ¿En serio?

-Sí, sé que suena extraño, pero así fue. Cuando nos acostamos, tú ya dormías y de la nada, sentí que algo me llamaba. Mi cuerpo se movió solo, se fue del cuarto y, antes de entender qué ocurría, terminé en el lago.

-Así que te atrajo a su espejo.

-Sí, aunque al principio no entendía, hasta que ella literalmente surgió del centro del lago.

-¿Cómo es ella? ¿Podrías decírmelo? Tú sabes que...

-Sí, puedo. Y es hermosa, aunque no se me ocurre con qué compararla para que pue
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