Cuando la noche nos alcanza, me siento agotada. El enojo que conseguí hoy por causa de mi encuentro y charla con Lisa, más el sinfín de conjeturas que he estado formulado en mi cabeza sobre sus verdaderas razones para venir aquí como lo hizo, la verdad que han agotado tanto mi cuerpo como mi mente. No digo que no sea verdad que ella haya querido ver si había posibilidad de que regresara, porque la conozco, por más buena que pueda ser, es orgullosa y no le gusta perder, en ningún sentido.
Pudo