Con mi cabello y cabeza colgando, me doy cuenta de que ahora parezco un mono y noto que tanto Lisbeth como Tayler se han estado riendo por la situación que, francamente, es más allá de bizarra. No los culpo...
Alzo mi cabeza y me topo con la mirada calculadora de mi suegro sobre mi persona, como si estuviera pensando en qué hacer.
-Eres bastante ligera, muy delgada aunque fibrosa, ¿cuánto pesas? ¿Setenta y cinco kilos?
-Ochenta, el músculo pesa mucho más que la grasa.
-Eso es cierto y no veo