Siento cómo la cabeza me late dolorosamente como si de un bombo se tratara, haciendo que quiera prácticamente arrancármela para que el agónico pulso se detenga, mas como no soy Jack Skellington, no puedo desprendérmela y recitar a Shakespeare en versos (como dice en la canción), así que solo me queda la posibilidad de ir en busca de un analgésico para aliviarme.
Pero el moverme me demuestra que, claramente, no es lo único de mi cuerpo que chilla de dolor. Resulta que me despierto en la postura s