Mundo ficciónIniciar sesiónSkol guardó silencio mientras su cuerpo se tensaba detrás de la mata de arbustos, cuyas pequeñas espinas, se aferraban a su piel con ferocidad, como si un millón de pequeños alfileres intentase besar su cuerpo.
Pero a él no le importó, al fin y al cabo, aquel dolor era insignificante en comparación con el dolor que atravesaba una vez al mes durante su cambio.







