No veía la hora de que terminaran las clases, aún me faltaba hablar con Lucía, quería que supiera por mi boca que tomaré cartas en el asunto aunque ella no quiera.
—Samanta, ¿Me estás prestando atención? —Me pregunta la profesora de literatura.
—Claro que sí. —Mentí, pues ni siquiera estaba tomando apuntes durante toda la clase.
—Bien, entonces ¿para ti que significa el poema que acabamos de leer?
—Claro el poema... ¿Me repite por favor el nombre del poema? —La maestra me miró con molestia. Apu