Capítulo 9: Ya no eres tan predecible.
El sol caía cuando Santiago llegó de nuevo a la mansión. La brisa cálida de la tarde no lograba suavizar la tensión que sentía clavada en la espalda. Subió directo a su despacho, cerró la puerta con llave y dejó sobre el escritorio los documentos que había recuperado.
Sabía que la siguiente jugada debía ser rápida y precisa.
Primero que nada, necesitaba información completa sobre Alexa. Más allá de lo que había descubierto. ¿Qué sabía realmente ella? ¿Qué buscaba?
Sacó su teléfono y llamó a un