Capítulo 22: Es hora de un nuevo comienzo.
El silencio en la sala era casi palpable. Los ojos de los presentes estaban fijos en las dos mujeres, con una tensión que se podía cortar con un cuchillo. Santiago observaba a su madre, sabiendo que no era solo un conflicto entre mujeres; esto era algo más grande.
Algo que él tenía que resolver, pero no estaba dispuesto a tolerar más control ni manipulación. La madre de Santiago intentó replicar, pero la interrupción vino desde un rincón del salón.
— Es cierto, mamá. — La voz de Santiago resonó