Rose:
Tira de mis cabellos, forzándome a elevar el mentón y separo los labios, respirando a través de ellos.
—¿Te lo ibas a follar?- masculla ente dientes, mirándome directamente a los ojos.
—¿A quién?
—No te hagas la tonta, Rose. ¡Al jodido masajista!
—¿Y qué? Soy una mujer soltera, libre…puedo follarme a quien quiera, dónde quiera, cuando quiera y…
Libera un gruñido, fundiendo sus labios con los míos y mordiéndome con desesperación.
—¡¿Es que quieres volverme loco?!
—No Víktor.- empujo su pec