Londres, dos semanas después:
Susan:
La semana próxima será el juicio, y mientras tanto, el gobierno me ha dejado en una correccional.
No tengo muchas esperanzas, porque sin dinero, no podré pagarme un buen abogado. La corte me impondrá de uno de oficio, y de seguro al sujeto le importará un pepino en escabeche si me refunden en prisión o no.
Libero un suspiro de tristeza.
Según las palabras del árabe estaré encerrada por dos largos y terribles años. El futuro se abre ante mí como las fauces de