34. Confesiones
POV: Annika Klein
Lothar me dejó hecha trizas. Moverme de la cama en ese momento parecía un desafío descomunal. Ni loca intentaría poner un pie en el suelo; si lo hacía, seguro terminaría besando el piso.
A mi lado, él descansaba desnudo, viéndose renovado y satisfecho, mientras yo apenas podía recomponerme. ¿Era justo? No, en absoluto.
—¿Estás bien? —me atrajo contra su pecho y besó mi frente—. No me culpes, esta vez fue tu culpa.
Y tenía razón. Lo había querido tanto como él, pero en mi dese