32. El subterráneo
POV: Annika Klein
—Lothar —mi tono se endureció cuando lo sujeté de la manga de su sudadera—. No vayas.
Se detuvo de inmediato y me miró. Sabía a lo que me refería. Quería evitar que asistiera a esas peleas clandestinas en las que solía participar. Después de lo que vi aquella vez, el miedo de que le pasara algo no me dejaba tranquila. Por muy bueno que fuera, siempre existía el riesgo de que algo saliera mal.
—¿Por qué? —preguntó con calma.
—¿Cómo que por qué? —insistí—. No tienes que hacerlo