— ¿ Sabes que te amo? — Mara abrazaba a su hijo, aprentándolo con todas sus fuerzas contra su pecho.
Félix la miraba confundido. Ella sollozaba
— ¡ Vamos, muevánse! Llegaremos tarde. — La voz tiránica de Vásquez la hizo saltar. Le puso la chaqueta a su pequeño sacudiendo algunas pelusas de su hombro y lo volvió a abrazar.
— Eres un niño hermoso y muy intelgente, recuerda siempre que estás aquí para hacer grandes cosas y no olvides que no importa lo que los demás digan, sus malas acciones son