—¡Felicidades hija! —Mi madre fue la primera en correr hacia mí y abrazarme. Ya era la hora de la supuesta fiesta de cumpleaños. No era de fiestas pero a mis padres sí y les encantaba algún motivo para hacer festividades.
—Muchas gracias mamá, creí que esto sería algo más íntimo.
—Hija, están las personas más allegadas.
Miré a los alrededores y yo veía demasiadas personas. Incluso a Damián con su estúpida novia y su estúpido amigo. Trataba de localizar a Aidan, ni siquiera pude hablar con él