La voz era tierna y suave. Delicada y firme. Sabía a quién le pertenecía, incluso cuando no lograba verla. La había escuchado en mis sueños, en mis recuerdos. La escuchaba cuando me sentía perdida, como si sus susurros se hubieran quedad impregnados en mi mente.
Lilith me sonrió, justo antes de realizar algo con sus manos, permitiéndome ver a mi madre.
Llevaba un vestido largo, del más puro blanco. Sus ojos eran azules, tan diferentes a los míos, sin embargo, su cabello castaño, sus labios y su