Al principio mi abuelo me miró como si me hubiera vuelto loca. Estaba impactado, sorprendido ante mis palabras. Luego se levantó y me dio un caluroso abrazo. Parecía un hombre más duro de lo que en realidad era. Y yo iba a decirle que su hijo era un psicópata loco del infierno.
No era una buena impresión.
Recordaba vagamente algunos momentos con mi abuelo. Nunca podía abandonar el cargo en la comunidad, pero a veces, mamá lo hacía venir a visitarnos. Era un abuelo amoroso y cálido que siempre c